Alemania celebra 25 años de la caída del Muro de Berlín

Miles de alemanes conmemoran a quienes ayudaron a derrocar la dictadura y a reunificar el país. “Duró mucho tiempo y mucha gente tuvo que sufrir”, señaló la canciller Angela Merkel

Pocos días antes de la caída del Muro de Berlín, de la que esta semana se conmemoran 25 años, un documental se preguntaba si Leipzig podía ser salvada, si todavía había esperanzas para esa ciudad histórica en la que nació Richard Wagner, murió Johann Sebastian Bach y estudió Johann Wolfgang von Goethe.


El muro cayó hace 25 años, pero todavía hay muchas divisiones entre las dos Alemanias. Foto: AFP 

 

El diagnóstico se resumía en una frase: Leipzig estaba “en coma”, afectada por el mal manejo de las autoridades, la crisis en la agonizante República Democrática Alemana (RDA) y la presencia de decenas de fábricas que escupían gases tóxicos de sus chimeneas.

Es fácil ver el contraste con la actualidad: Leipzig ha atraído a empresas como Porsche, Amazon y BMW, fue una de las sedes del Mundial de fútbol de 2006 y ha sido descrita en medios internacionales como un lugar “cool” -de tendencia- que atrae a jóvenes y artistas por sus arriendos baratos y su oferta cultural.

En pocas palabras, Leipzig ha tratado de presentarse como un símbolo de esa Alemania oriental renovada, que ha cambiado su fachada lúgubre tras la caída del Muro de Berlín y está integrada con el resto del país, hasta el punto que dos de las principales figuras políticas alemanes tienen fuertes vínculos con esa zona.


Para conmemorar el 25 aniversario de la caída del muro, se han puesto globos iluminados en el espacio que ocupaba. Foto: Reuters 

 

La canciller, Angela Merkel, estudió en Leipzig y el presidente, Joachim Gauck, fue un importante pastor prodemocrático en la RDA.

Pero esta integración es sólo una faceta de la historia, pues todavía hay claras divisiones entre Alemania occidental y oriental, una especie de “muro invisible” que ilustra las diferencias entre ambas partes y los problemas respectivos que las aquejan.

Como escribió el periódico Die Zeit, “en la euforia temprana tras la caída del Muro en 1989, Alemania se movió con rapidez para borrar las cicatrices de su división de la Guerra Fría, pero el legado de Alemania Oriental permanece visible en las estadísticas”.

Desde el espacio

Las divisiones también son visibles, curiosamente, desde el espacio.

Hace un año, el astronauta canadiense Chris Hadfield estaba en la Estación Espacial Internacional cuando tomó una foto nocturna de Berlín que resultó tan hermosa como sorprendente.


Esta foto de la NASA muestra la división en Berlín. Foto: NASA

 

El occidente estaba iluminado de un blanco verdusco, el este era más amarillento y había una línea en el medio que por lo menos daba la impresión de ser la marca del muro que alguna vez simbolizó no sólo la división de la ciudad sino la de dos mundos.

Las diferencias en la foto se deben básicamente a que las dos Alemanias usaban luces callejeras distintas, las de occidente mejores para el medio ambiente.

Pero en últimas la foto sirvió para ilustrar cómo, 25 años después de la caída del muro, las brechas no han podido cerrarse del todo (aunque muchas sí se han reducido, en buena medida por la transferencia de una gran cantidad de dinero del oeste al este desde la reunificación en 1990).


Si bien Merkel nació en Alemania Occidental, es una figura central de la historia del este del país. Foto: EPA

Hasta hoy, por ejemplo, los ingresos siguen siendo menores en el este que en el oeste, aunque el costo de vida también es menor en la antigua Alemania oriental.

En el oriente el desempleo también es mayor: 9,7%, comparado con el 5,4% del país como un todo. Pero en esta parte del país las mujeres tienen una mejor participación en la fuerza laboral y los niños pequeños son inscritos con más frecuencia en guarderías.

En el este la población también es mayor, en parte porque muchos jóvenes emigraron al occidente en busca de mejores oportunidades.

Y están las diferencias que no siempre son palpables con las estadísticas frías, aunque sí cuando uno vive en Alemania y entiende su día a día: ciertas tensiones entre quienes vienen de una parte del país y de otra, esa idea -defendida por algunos, pero ciertamente no por todos- según la cual ambas regiones simplemente tienen mentalidades distintas.